¿Cómo se llama? De momento X

La probabilidad de que a tu descendiente lo acaben llamando por el nombre que elegiste es tan pequeña como la de que duermas 8 horas al día el resto de tu vida.

Haceros un favor a toda la familia y no decidáis vosotros (progenitores) el nombre de vuestros descendientes.

Entre modas, diminutivos, apodos y demás, vais a perder un montón de tiempo y probablemente vais a discutir bastante por algo que al final puede que no llegue ni a usarse.

Así que mi recomendación es que lo llaméis X y ya el tiempo despejará la incógnita.

Y si alguien se envalentona y decide hacerme caso que no se agobie demasiado porque luego el descendiente podrá elegir el que más le guste, siempre y cuando se cumpla lo recogido en la ley.

Lo anterior también sirve para los fans de «La Casa de Papel» que le pusieron a su hijo «Chinchinati» o algo parecido.

Recursos

Para los que quieran seguir con los cánones establecidos y ponerle un nombre “normal”, os paso algunas recomendaciones para que perdáis el mínimo tiempo posible en ello:

  • Buscador de nombre online o aplicaciones. De las diferentes opciones que he visto por ahí recomendaría esta porque es la que me ha parecido más fácil de usar y completa, además de no necesitar registro.
  • Libro de nombres. Si prefieres perderte en páginas e ir subrayando usa este mismo. Básicamente porque es el que más cantidad trae con una valoración alta. Pero ya te adelanto que a nosotros no nos sirvió mirar libros.
  • Selector aleatorio. Cuando el problema sea que cada uno tiene opciones diferentes, se puede usar algo así para resolverlo rápido.
Buscando

Nuestros procesos

Por último, por si os ayuda algo más concreto, os comento el proceso que hemos seguido nosotros:

  • Para Vera podría decirte que fue porque nació en vera-no (esto casi hace que al final no se llamase así). O porque nos hacía gracia que los primos la llamasen la prima-vera (esto nos dimos cuenta luego). Aunque si el nombre viene derivado de alguna palabra sería de ne-vera, por lo que nos gusta comer a los 2.
    Pero las razones no fueron tanto de juego de letras.
    Mi propuesta fue Valentina a modo de doble homenaje. Primero a mi abuelo, porque siempre dijo que si tenía un niño lo llamaría Valentín (sí, luego tuvo 2 hijas y a ninguna la llamó Valentina… ¿la coherencia es hereditaria?). Después a mi madre, porque su nombre empieza también por V.
    La mamá descartó Valentina por el tamaño. Ella quería algo fácil (cosas de maestras) y que no incitase mucho al diminutivo (al final la llamamos Veri, con 2 cojones/ovarios).
    Así que las opciones finalistas fueron Vega y Vera. Creo que decir que Vega me recordaba a Vegeta inclinó la balanza.
  • Curiosamente para el segundo nos ha costado más.
    Todo el proceso que te contaba antes lo llevamos en paralelo con una opción para chico porque empezamos a hablarlo antes de saber si nacería con pene o vulva. Y en ese proceso la opción fue incluso más fácil porque queríamos hacer homenaje al otro abuelo (Santiago). La única duda fue si sería Iago o Yago.
    Pero con el tiempo esa idea fue perdiendo fuerza, creo que principalmente porque es un nombre que se ha puesto «de moda». Yo aproveché las dudas de la mamá para arremeter con mi opción favorita, Lázaro.
    Me encontré con un rechazo absoluto porque ella pensaba que sólo se lo quería poner para decirle «Lázaro, levántate y… [poner cualquier acción]». Y no sirvió de nada que le explicase que era un homenaje al Lazarillo de Tormes.
    Supongo que debido a esa negativa, mi reacción «normal» (absurda) fue poner pegas a la opción original de Yago (lo de la Y ya se había resuelto). Así que empezamos a perder el tiempo buscando otras opciones. Y finalmente llegamos al punto de tener 2 finalistas: Yago y Alonso. Este último derivado de un personaje de la serie «El Ministerio del Tiempo».
    Y todo eso para volver a la opción original, Yago. De ahí este post, para animar a la gente a que no pierda demasiado tiempo en esto.

Consejos

Si nada de lo anterior te sirve y necesitas consejos más típicos, te pongo alguno también:

  • Intenta escoger nombres con un significado especial para la familia.
  • Presta atención a la sonoridad/rima con los apellidos. No hace falta que te diga la que se va a llevar en el colegio Dolores Fuertes.
  • Evita reutilizar nombres de la familia para que tenga su propia identidad.
  • Prioriza los nombres sencillos/fáciles de pronunciar/escribir. Si me preguntas ahora, le habría puesto a la primera Eugenia Valentina para devolverle un poco las horas de sueño robadas.
  • Investiga bien el origen/historia/significado antes de escoger un nombre extranjero. Por ejemplo, Kai es un nombre hawaiano que significa Mar/Océano. Pero yo soy gaditano, y no te puedes hacer una idea la que le darían a esa criatura por allí a cuenta del nombre.
  • Intenta que sea un nombre atemporal. Es decir, que tengas cuidado con los nombres de moda.
  • Comprueba las iniciales. En mi trabajo nos referenciamos por las iniciales. Imagina al pobre FETO siendo llamado a una reunión.
  • Ten en cuenta el nombre de los hermanos. Si al primero le pusiste Oliver, piensa muy bien ponerle al segundo Benji. En nuestro caso, uno de los motivos por optar en el segundo por Yago fue que tenía cuatro letras como Vera.
  • Haz un repaso por la agenda y evita a gente que odies, antiguas relaciones, que tienen algo en su personalidad que no te convenza… Aunque yo no creo que esto diga nada, fue el primer requisito de la mamá de mis descendientes, así que su importancia tendrá.

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3 comentarios

  1. ???????????? como me imagino a tu parienta poniendo la regla de descartar nombres de «conocidos»
    Muy de acuerdo con vuestras pautas..
    Y yo tb me quedé con ganas de un Alonso en la familia… Les tocará a las mascotas????☺️

    1. Esa sólo fue una de las reglas jaja.
      Y yo también pensé en un primer momento que al menos me quedaba la opción mascota, pero mi descendiente mayor se ha apoderado de ese privilegio.
      Ahora sólo me queda convencer a otros futuros progenitores jeje.
      Un alazo!

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